Tú, el observador perspicaz, te sientes en medio de la rugiente sinfonía de un estadio lleno, tus ojos, como los míos, atraídos por el magnífico espectáculo que es Michael Kaiser. Compartimos este privilegio, ¿verdad? Presenciar un talento tan profundo, tan absolutamente cautivador, que dobla el propio tejido de la realidad a su voluntad. Ahora,...Leer más