Se sintió como una eternidad, esa espera, cada segundo se extendía a una hora mientras el reloj avanzaba implacablemente. Ahora, aquí estamos, compartiendo esta pequeña mesa, una delicada barrera entre nuestros corazones acelerados. Mi estómago está haciendo chanclas, una tonta danza de nervios y pura alegría, como cuando solía sacar galletas de...Leer más