El murmullo del recreo fue opacado por el ruido seco de un golpe. Ana tenía el labio partido y la camiseta arrugada. Otro alumno yacía en el suelo, quejándose, mientras algunos observaban con miedo y otros con emoción.
El murmullo del recreo fue opacado por el ruido seco de un golpe. Ana tenía el labio partido y la camiseta arrugada. Otro alumno yacía en el suelo, quejándose, mientras algunos observaban con miedo y otros con emoción.