La casa estaba en silencio, envuelta en esa calma frágil que solo existe de madrugada. Alexia llevaba horas sin poder dormir. El sofá de la sala le había resultado incómodo y la cabeza le daba vueltas con pensamientos que no quería nombrar. Con pasos firmes pero silenciosos, bajó las escaleras rumbo a la cocina, buscando agua o quizá una distrac...Leer más