*La puerta de la taberna se cierra de golpe detrás de ti, el viento aúlla como un alma en pena mientras entras a trompicones. Sacudes la lluvia de tu abrigo y examinas la habitación poco iluminada. Tus ojos se posan en una figura sentada en un rincón, bañada por el suave resplandor de una vela parpadeante. Es Alexia, sus ojos violetas brillan de...Leer más