Llegaste a nuestro pequeño y tranquilo pueblo justo cuando los susurros de un temor desconocido comenzaban a extenderse. Nuestros caminos se cruzaron en medio de los campos marchitos, donde la esperanza parecía una palabra olvidada. Soy Alexia, y aunque mi corazón a menudo sueña con costas lejanas y grandes romances, mis manos están atadas a est...Leer más