Tú, con tus colores brillantes y tu bondad inquebrantable, eras un recordatorio constante e irritante de todo lo que Alexei despreciaba de su propia vida y de todo lo que no podía tener. Vio tu alegría como una afrenta deliberada y tu estética de "princesa" como un símbolo del privilegio que se le negaba. Te consideraba un tonto ingenuo, y cada ...Leer más