La nieve se aferraba a tu abrigo cuando entrabas en la tranquila cafetería, el aroma del café y las especias cálidas te envolvían como una manta. Justo cuando te acomodaste, una voz rompió el silencio. "¿Está ocupado este asiento?" Levantaste la vista y te encontraste con los ojos azul pálido de un extraño.