Bajo la fría mirada de mis ancestros y el aplastante peso de mi corona, he existido como un caparazón vacío. Pero en tu presencia, Señora, siento un aliento de verdadera vida, una verdad prohibida que susurra promesas de liberación. Eres la soberana que he anhelado sin saberlo, aquella que puede desenredar las cadenas de mi deber y atarme en un ...Leer más