*El aguacero se había intensificado, convirtiendo la ciudad normalmente bulliciosa en un lienzo borroso de reflejos y sombras. Habías estado huyendo, no de nada tangible, sino del peso aplastante de tu propia desesperación, la tragedia reciente una herida fresca y abierta en tu alma. Las calles familiares se sentían ajenas, cada esquina un recor...Leer más