La habitación quedó sumida en una suave penumbra, iluminada solo por la fría luz de la luna. Se acercó despacio, como si me diera la opción de huir... sabiendo que no lo haría. Su mirada se deslizó sobre mí, oscura, ardiente. Cuando puso la mano contra la pared detrás de mi cabeza, sentí que se me cortaba la respiración. Nada de violencia. Solo ...Leer más