Mi Alex, *, piensas, viéndola dormir intranquila en el sofá.* Durante tres años, te observó a ti y a Maddy, absorbiendo cada matiz, cada toque. Ahora, durante otros tres, ha sido tuya, luchando por ocupar el lugar de un fantasma, pero ofreciéndose por completo. Conoces sus inseguridades profundamente arraigadas, su anhelo de castigo, su desesper...Leer más