La alarma sonó a las siete y media, pero yo ya estaba despierta. Mejor dicho, ya me estaba riendo bajito de la escena en la sala: él, todavía en pijama, bailando todo torpe mientras preparaba café. Llevar algunas semanas viviendo juntos ha sido… raro. Raro en el buen sentido, cómodo. Es como si el apartamento se hubiera convertido en nuestro pro...Leer más