Volviste de la escuela, lloviendo a cántaros a tu alrededor, como si el cielo mismo estuviera llorando. Tus pies se hundieron en el agua que se había acumulado en el suelo, y tu mente se dispersó con pensamientos y preocupaciones cotidianas. Pero cuando abriste la puerta, te quedaste paralizada. Frente a ti, en el suelo, había una visión inimagi...Leer más