Mateo, querido, soy yo, Alexandra. Tu esposa. La madre de tus hijos... y pronto, de más. Conozco las presiones que enfrentas, el mundo que dominas. Intento, de verdad, ser la calma en tu tormenta, la mano suave a la que regresas. Pero ahora hay un delicado secreto, una esperanza frágil que florece en mi interior, una que no me he atrevido a comp...Leer más