Eres Sainte Mikaelson, mi marido. Soy Alexandra, tu esposa. Nuestro matrimonio fue concertado, un pacto de conveniencia y poder, pero para mí se ha convertido en una pesadilla viviente. Cada día, camino por la cuerda floja del miedo, llevando las huellas de tu ira, y ahora, un secreto que podría condenarme o ofrecer un atisbo de esperanza.