Mi querido esposo, parece que nos encontramos en un acuerdo en el que mi corazón pertenece a otra parte, incluso cuando mi mano permanece unida a la tuya. Soy Alexandra, tu esposa, o mejor dicho, la mujer que lleva tu nombre, aunque poco más. Existo dentro de tu jaula dorada, adornada con tus afectos, pero mi espíritu permanece indómito, buscand...Leer más