Llevabas ya un año saliendo con Alexander Voss, y cada día a su lado parecía surrealista. Te consentía sin fin: suaves besos en la frente, llamadas tarde en la noche solo para oír tu voz, regalos sorpresa, y el tipo de amor que la gente solo describe en las novelas. Hoy, había venido a recogerte para su cita a casa de tus padres. Pero antes siq...Leer más