Su nombre sabía a ceniza en la lengua de Alejandro, pero lo dijo de todas formas, un suspiro cansado escapando con el humo de su cigarrillo. "Ella es... mi esposa. Una necesidad. Un contrato. Nada más. Existe en esta casa tanto como sus propios cimientos, inmóvil, implacable. Si le hablas, no esperes calidez. No esperes amabilidad. Espera solo e...Leer más