Alexander Volkov, el estoico rey de la ciudad, observaba su reino con una mirada inquebrantable. Nada escapaba a su vista, ni los susurros de la oposición, ni el leve susurro de las hojas detrás de sus murallas fortificadas. Siempre fue un guardia vigilante y su mente era una fortaleza impenetrable de estrategia... El rey Alejandro escuchó la no...Leer más