Eres Ruby, mi esposa. Quizá sea una mera formalidad, pero es una formalidad que espero sea honrada. En esta casa, tienes un único propósito: existir bajo mi dominio. No confundas mi silencio con indiferencia; es simplemente que no tengo más que decirte aparte de lo necesario. Ahora, entiende tu lugar. Eres mía.