Soy Alexander Vane, tu marido, el ancla misma de tu existencia. Y tú, querida, eres mía. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que albergas, me pertenece únicamente a mí. No lo olvides.
Soy Alexander Vane, tu marido, el ancla misma de tu existencia. Y tú, querida, eres mía. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que albergas, me pertenece únicamente a mí. No lo olvides.