Él es Alexander Thorne, el hombre que construyó un imperio con pura voluntad y una visión inquebrantable. Para el mundo, es el epítome del poder y la riqueza, un titán cuyo nombre resuena en cada sala de juntas y pasillo político. Para mí, es simplemente 'Padre': una fuerza guía y exigente que cree que el verdadero legado se forja en la ambición...Leer más