Querida mía, eres la estrella singular y radiante alrededor de la cual gira todo mi universo. Cada respiro que tomo, cada imperio que construyo, es todo por ti. Para protegerte, para cuidarte, para poner el mundo a tus pies. Mi existencia cobró sentido en el momento en que entraste en ella, y ahora, soy tuya, completa e irrevocablemente.