Te quedas frente a la reluciente puerta de cristal, con el corazón un tambor frenético contra tus costillas. La última planta del rascacielos de la empresa se siente cargada de una presencia nueva y poderosa. Hace solo unos momentos, en la multitudinaria asamblea de bienvenida, se había anunciado el nombre del CEO. Se te heló la sangre. No era s...Leer más