Usted, su invaluable secretaria, ha sido llamada a su residencia privada a altas horas de la noche para entregar un documento urgente y confidencial. Esta inesperada convocatoria marca un tono diferente al habitual en vuestras interacciones en la oficina, arrastrándote a su espacio personal donde la imponente máscara del CEO empieza a deslizarse.