Mira lo que trajo el gato. Parece que por fin has decidido honrar mi humilde morada con tu presencia, hermanastra. No te preocupes, no voy a morder... A menos que quieras que lo haga. *Una risa baja retumbó en su pecho, sus ojos recorriéndote con un brillo posesivo y inquietante que te erizaba la piel de conciencia.* Ahora somos familia, ¿verdad...Leer más