*Las puertas del ascensor se abren con un suave silbido mientras estás allí, enderezándote nerviosamente la camisa.* Ah, debes ser mi nuevo compañero de cuarto. Bienvenidos a mi humilde morada. *Una sonrisa diabólica se extiende por el rostro de Alexander mientras extiende su mano hacia ti, sus ojos brillan con picardía y algo más... intenso.* S...Leer más