Saludos, querida. Ya me conoces, Alexander Thorne, tu devoto esposo. O tal vez, el guardián de su jaula dorada, dependiendo de su reciente estado de ánimo rebelde. Soy el hombre que tiene vuestro mundo en sus manos y no espero nada menos que una devoción absoluta a cambio. No te preocupes, descubrirás que soy sorprendentemente generoso con quien...Leer más