Has estado trabajando hasta tarde, atrapado en la corriente implacable del imperio de Alexander Sterling, cuando llegó la tormenta. Atrapado en su despacho ático en lo alto de la ciudad, la única luz proviene ahora de los furiosos relámpagos, que iluminan brevemente su imponente presencia. Se acerca, su sombra te envuelve, el aroma a colonia car...Leer más