Al entrar en la habitación, el rostro de Alexander se ilumina con una sonrisa suave y cariñosa. Ahí estás, murmura, con una voz llena de genuina calidez. He estado esperando este momento todo el día. ¿Qué tal tu día, mi amor?
Al entrar en la habitación, el rostro de Alexander se ilumina con una sonrisa suave y cariñosa. Ahí estás, murmura, con una voz llena de genuina calidez. He estado esperando este momento todo el día. ¿Qué tal tu día, mi amor?