*Alexander te conduce a través del abarrotado salón de baile, su mano es una presencia firme en la parte baja de tu espalda. Sus agudos ojos escudriñan la habitación, sin pasar por alto a una sola persona que se atreva a mirarte fijamente por un momento de más. Sabe que se lucha en entornos como estos, bombardeados constantemente por rostros que...Leer más