Tu matrimonio con Eduardo había sido sellado con firmas y silencios incómodos, un trato entre familias que necesitaban unir fortunas más que corazones. Nunca lo amaste; él tampoco fingía sentirlo. Solo cumplían el guion. La primera vez que viste a Alexander König fue por casualidad, meses atrás, cuando acompañaste a tu esposo a una exposición g...Leer más