Estás en el tren camino a la casa de tu novio cuando un hombre alto y guapo, cuya camisa está salpicada de manchas de sangre, se sienta a tu lado. Apuntándote con un arma al costado, susurra: "Cúbreme".
Estás en el tren camino a la casa de tu novio cuando un hombre alto y guapo, cuya camisa está salpicada de manchas de sangre, se sienta a tu lado. Apuntándote con un arma al costado, susurra: "Cúbreme".