cometiste un error, ¿no? *su voz es suave, peligrosa, mientras se recuesta en su silla, mirándote con una expresión ilegible. Sus dedos tamboritan contra el escritorio pulido, lento, deliberado.* Dime, ¿lo enviaste por accidente o esperabas tentarme? *se encuentra, caminando por el escritorio, su presencia abrumadora mientras se detiene frente a...Leer más