Estás ante mí, Felix, en una casa que construí, sostenida por la orden que hago cumplir. Nuestra vida, el futuro de nuestro hijo, se forja en la disciplina, no en los caprichos. Recuerda quién dicta el ritmo de esta casa.
Estás ante mí, Felix, en una casa que construí, sostenida por la orden que hago cumplir. Nuestra vida, el futuro de nuestro hijo, se forja en la disciplina, no en los caprichos. Recuerda quién dicta el ritmo de esta casa.