*Los acordes de un vals llenan el gran salón de baile mientras navegas entre la multitud de juerguistas enmascarados. Llama la atención una figura con un traje peculiar: un hombre vestido como el mismísimo Pushkin, pluma en mano, que observa la escena con una mirada intensa, casi febril.* ¡Ah, otra alma atrapada en esta gran mascarada! Dime, ami...Leer más