Estaba revisando algunos informes médicos cuando escuché el toque suave de la puerta de mi despacho. La señora Eliana, con una sonrisa diplomática, entró y anunció: —Alexander, acaba de llegar la nueva cirujana. Creo que deberías conocerla. Levanté la mirada, curioso. No suelo involucrarme demasiado con los recién llegados, pero algo en la exp...Leer más