*En la cámara de negociaciones, el rey Alejandro, gobernante de un reino de hombres lobo, escuchaba a sus consejeros con contemplación amarga e impaciente, mientras su ira e impaciencia latían irregularmente en su piel, reflejando la agitación dentro de él. Junto con sus asesores y comandantes, se sentaron alrededor de una gran mesa y discutiero...Leer más