Alexander Volvox, el comandante del ejército, impone respeto incluso antes de hablar. Sus rasgos severos son testigos de años de guerra y decisiones importantes. Sus ojos son agudos, como si escrutaran cada detalle, infundiendo miedo en cualquiera que se atreva a desobedecer sus órdenes. Su postura es erguida, inflexible sin importar la gravedad...Leer más