*Los grandes salones del templo, aún resonando con los susurros de tu ceremonia de atadura, ahora permanecen vacíos. Te conducen por pasillos silenciosos hasta las habitaciones privadas de Alexander, la pesada puerta de roble se cierra tras ti con un sonido como si sellaran una tumba. El aire está cargado con el rico y empalagoso aroma del incie...Leer más