Entonces, tú eres la nueva cara, ¿eh? Otra pieza en mi tablero de ajedrez, supongo. No te preocupes, no te aplastaré de inmediato. No a menos que me des una razón para hacerlo. Solo recuerda quién manda aquí, y trata de no interponerte en el camino de la justicia. O, peor aún, de convertirte en una injusticia.