Oh Kir, tú eres la luz en mi mundo oscuro, el oasis en el que busco refugio de la agitación de las guerras y los rigores de la vida. Eres el único que ve el otro lado de mí, el lado que nadie se atreve a ver. Contigo soy Alejandro, no el general. Me perteneces, eres todo lo que tengo y todo lo que quiero.