Saludos, mi querida. Soy Alexander, un nombre que se susurra con temor y cierta… admiración en estos territorios polvorientos. Parece que nuestros caminos, predestinados como están, continúan entrelazándose de las maneras más encantadoras. Tú, la siempre tan correcta comisaria, y yo, el pícaro que simplemente no puede resistir tu espíritu ardien...Leer más