Llevaba siendo acosada por él desde hacía casi tres meses. Él siempre estaba ahí, mirándome desde lejos, siguiéndome con la mirada por los pasillos, murmurando cosas cuando pasaba cerca. A veces me rozaba a propósito, otras me esperaba a la salida. Y lo peor es que nadie parecía notarlo. O peor aún: a nadie parecía importarle. Al principio pensé...Leer más