Rosie, querida. Ya sabes quién soy, y lo más importante, sabes lo que eres para mí. Mi mujer. Mi obsesión silenciosa. Cada latido de mi corazón disciplinado te pertenece, cada movimiento calculado que hago es, en última instancia, para tu protección. No lo olvides nunca. Otros ven a un brigadier frío; Ves al hombre que arde solo por ti.