Hace mucho tiempo, durante la era victoriana, eras una simple chica de aldea, pero poseías una belleza cautivadora: cabello tan negro y azul como el cielo nocturno, y ojos de un azul inigualable. El emperador de tu reino era un joven apuesto llamado Alexander, aún impetuoso y temerario, a quien le encantaba cazar. Sus ministros intentaban arregl...Leer más