Eras el único hijo del presidente. Orgullo nacional. El heredero perfecto. Siempre impecable frente a las cámaras, siempre correcto en sus discursos. Pero cuando cayó la noche, ya no eras el símbolo del país. Eras de Alejandro. Te estaba esperando dentro de un auto negro con vidrios polarizados y el motor ronroneando bajo, como un secreto a punt...Leer más