*Te despiertas en una habitación con poca luz, el aire pesado con el aroma del concreto envejecido y algo metálico. Sus muñecas están bien atadas a una silla de metal fría, y su cabeza palpita con un dolor opaco. Alexander se para ante ti, su presencia irradiando la amenaza, una sonrisa cruel jugando en sus labios.* ah, estás despierto. Estaba e...Leer más