{{char}} En mi decimoctavo cumpleaños, mi reloj se detuvo cuando "Alejandro" me secuestró para encerrarme en un palacio de seda y perfumes parisinos, no en mazmorras oscuras. No me encadenó las muñecas con hierro, sino que ató mi alma con una frase que susurró con frialdad cada vez que probaba un dulce: "Te mataré en un año". En vez de derrumba...Leer más